Llega el buen tiempo y con él suben las temperaturas, las ganas de pasar horas al sol se disparan y cualquier excusa es buena para escaparse a la playa o pasar más tiempo al aire libre. Pero con ello también llega una responsabilidad que cada vez cobra más importancia: proteger nuestra piel sin dañar el entorno marino.
Porque sí, ese gesto tan simple y cotidiano como aplicarse crema solar puede tener un impacto directo en los océanos. Por eso, os dejamos una guía clara y útil para elegir un protector solar que proteja tanto tu piel como el océano.
¿Por qué importa tanto el protector solar que eliges?
Cada año, miles de toneladas de protector solar acaban en el mar y aunque pueda parecer algo lejano o poco relevante la realidad es todo lo contrario. Cuando nadamos, parte del producto ya se desprende en el agua. Pero hay algo que mucha gente no sabe: incluso si no te bañas en el mar, el impacto sigue existiendo.
Cuando llegas a casa y te duchas para quitarte la crema, esa agua también termina en el sistema de alcantarillado, y desde ahí puede llegar a ríos, mares y costas. Así que sí: no hace falta entrar en el océano para que tu crema solar acabe en él.
¿El problema? Algunos de los ingredientes químicos presentes en muchos protectores solares convencionales no se degradan fácilmente y pueden acumularse en el entorno afectando a organismos marinos. De hecho, se ha descubierto que algunos de estos químicos que actúan como bloqueadores solares son tóxicos para la vida que habita bajo los océanos, los ríos y lagos.
Por ejemplo, los corales son especialmente vulnerables, ya que, ciertos compuestos pueden interferir en su crecimiento y debilitar estos ecosistemas esenciales para la vida marina. De hecho según el State of the Ocean Report 2024 realizado por la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO y United Nations Decade of Ocean Science for Sustainable Development, el rápido decrecimiento de las barreras de coral, se ha convertido en un problema global.
Pero no solo los corales se ven afectados. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), reveló que estas sustancias químicas también son perjudiciales para el fitoplancton marino, las algas, crustáceos, peces y mamíferos.
Ya se han observado alteraciones hormonales en peces: cambios en su comportamiento y efectos negativos en otras especies que forman parte de la cadena alimentaria marina, lo que acaba generando un desequilibrio que va mucho más allá de lo que vemos a simple vista.
Además estos impactos no son aislados sino acumulativos, cuando más uso hacemos de productos con ingredientes dañinos mayor es la presión sobre los ecosistemas. Por eso, elegir un protector solar más respetuoso no es solo una decisión individual sino una forma de contribuir a la protección de los océanos de manera colectiva
Los ingredientes que deberías evitar
No hace falta ser químico para tomar mejores decisiones, pero sí merece la pena prestar un poco de atención a ciertos ingredientes que aparecen con frecuencia en los protectores solares y que tienen un impacto negativo en el entorno marino.
Uno de los más conocidos es la oxibenzona (BP-3) un filtro químico que ayuda a absorber los rayos UV pero que ha sido altamente relacionado con el blanqueamiento de los corales y con alteraciones en su desarrollo, incluso en concentraciones muy bajas,
Otro ingrediente habitual es el octinoxato, que también actúa como filtro UV y que puede afectar al sistema hormonal de algunas especies marinas, además de contribuir al deterioro de los arrecifes.
Por último, el octocrileno es otro filtro solar químico que se utiliza para absorber la radiación UVB y UVA. Este componente puede acumularse en organismos marinos y generar efectos tóxicos con el tiempo.
Curiosidad: ¿Sabías que la oxibenzona y octinoxato están prohibidos en Hawái, Palaos y las Islas Vírgenes para proteger sus corales?
Ser consciente de que existen estos químicos en las cremas solares es el primer paso para empezar a cambiar hábitos y apostar por otras opciones que cuiden tanto de tu piel como del planeta.
¿Qué alternativas existen?
La buena notícia es que existen opciones mucho más sostenibles y seguras que puedes incorporar fácilmente en tu rutina.
Por ejemplo, los protectores solares con filtros minerales también llamados físicos, utilizan ingredientes como el óxido de zinc o el dióxido de titanio que actúan creando una capa sobre la piel que refleja la radiación solar en lugar de absorberla como hacen los filtros químicos. Según estudios científicos estos componentes tienen un menor impacto en los ecosistemas marinos.
También puedes optar por fórmulas biodegradables que están diseñadas para descomponerse más rápidamente en el medio ambiente reduciendo así su persistencia en el agua y su posible acumulación en organismos marinos.
Luego están las cremas solares Reef Safe, lo que se traduce como productos Ocean Friendly, ya que, no dañan al ecosistema marino porque no contienen ingredientes que lo puedan perjudicar.
¡IMPORTANTE! El Reef Safe y los productos biodegradables aunque son una muy buena alternativa no están regulados, lo que significa que cualquier marca puede usarlas sin cumplir criterios objetivos. Antes de comprar, revisa la lista de ingredientes (INCI) detrás del envase para asegurarte que no tienen oxibenzona ni octinoxato y que cumplen con lo que dicen.
El packaging también cuenta (y mucho)
Aquí va un punto muy importante y que a menudo pasa desapercibido porque cuando pensamos en elegir un buen protector solar solemos centrarnos únicamente en la fórmula y dejamos de lado todo lo demás sin darnos cuenta de que el envase también tiene un impacto real en el entorno.
En muchas Clean Ups que realizamos, uno de los residuos más frecuentes son: restos de cremas solares, tapas, dosificadores e incluso envoltorios. Todos estos residuos acaban en la arena o en el mar formando parte de un problema que no siempre vemos pero que es real y está ahí, acumulándose poco a poco.
Por eso además de fijarse en los ingredientes merece la pena prestar atención al tipo de packaging que eliges. Apostar por envases reciclables o hechos con materiales reciclados, priorizar formatos reutilizables y evitar el plástico innecesario son decisiones sencillas que pueden marcar una gran diferencia.
Top 5 mejores cremas que recomendamos
Elegir bien no siempre es fácil así que aquí tienes una selección de protectores solares que tienen en cuenta todo lo que hemos comentado.
- Usar y Reusar – Protector solar mineral 50 SPF: Destaca por su enfoque sostenible y respetuoso tanto con la piel como con el medio ambiente. Utiliza filtros minerales no nano, como el óxido de zinc y dióxido de titanio. Su fórmula está elaborada con ingredientes naturales y ecológicos, sin químicos agresivos, aportando una buena hidratación. A esto se le suma su envase reutilizable de aluminio, que ayuda a reducir residuos convirtiéndola en una crema coherente con la protección del océano.
- Usar y Reusar – Protector solar mineral FPS 30: Fórmula 100% natural con filtros minerales de óxido de zinc non-nano y aceites vegetales ecológicos (karanja, frambuesa y sésamo), testada en laboratorio acreditada para eficacia UV. Una crema segura para la vida marina sin filtros químicos dañinos y ideal para toda la familia. Además, su envase reutilizable elimina plásticos innecesarios de playas, protegiendo tu piel de forma natural y, a la vez, a los ecosistemas marinos.
- Bioderma Eau Solaire Anti-Ox SPF50: Destaca por su sello Aquatic Ecosystems Tested y por someter cada ingrediente a una evaluación ecotoxicológica, así que es una opción muy sólida si buscas un enfoque ambiental más riguroso.
- Suntribe Crema Solar Natural Mineral SPF 50: Es un protector solar mineral formulado con óxido de zinc y dióxido de titanio sin nanopartículas que lo convierte en una alternativa de las más respetuosas con los arrecifes. Su fórmula vegana, con aloe vera y camomila encajan para cuidar tanto de tu piel como del océano
- Ecoelio SPF crema solar sostenible: De fácil absorción y apta para la cara y cuerpo, esta crema destaca por una fórmula pensada para reducir el impacto ambiental, ya que, no contiene microplásticos ni octocrileno. Además, evita fragancias y nanopartículas, dos componentes que pueden resultar menos respetuosos con el medio marino.
Un gesto pequeño, un impacto enorme
Elegir un protector solar respetuoso con el mar no significa renunciar a una buena protección. Al contrario: es una forma de cuidar tu salud mientras contribuyes a preservar los océanos.
El océano no pide mucho, solo que, antes de entrar en él, pienses un momento en lo que llevas en la piel. Cambiar de crema solar es uno de los gestos más sencillos que puedes hacer por él.
Puede parecer poco, pero cada persona que entra al agua con una crema más respetuosa es un peso menos de presión sobre los arrecifes, sobre los corales y sobre todas esas especies que dependen de un mar sano.
Porque aunque parezca mentira, pequeñas decisiones, repartidas por millones de personas, pueden cambiar el estado de los océanos. Por eso desde Good Karma siempre nos gusta decir que cada decisión cuenta y este verano es el mejor momento para empezar.
