Pequeños cambios, grandes pasos: 7 tips para actuar por el clima

¿Alguna vez has pensado algo así como: “el cambio climático es gigantesco y yo soy solo una persona, ¿qué voy a poder hacer yo?” Si te suena, quédate… Porque este blog te ayudará a convertir esa sensación en acciones reales que pueden encajar perfectamente en tu día a día.

El próximo 24 de octubre se celebra el Día Internacional contra el Cambio Climático. Esta fecha la impulsó en 2009 la organización 350.org, que convocó una movilización internacional antes de la Cumbre de Copenhague para pedir medidas ambiciosas frente al calentamiento global. Desde entonces, cada 24 de octubre se utiliza como un recordatorio para pasar de la conversación a la acción.

Y no se nos ocurre mejor forma de aprovecharlo que dedicarle unas pequeñas acciones a algo tan importante, y que tanto hace por el planeta y por quienes lo habitamos: El océano ayuda a regular la temperatura de la Tierra e influye en el agua que bebemos, en los alimentos que cultivamos y en el clima del planeta. Además, ha absorbido más del 90% del exceso de calor acumulado en el sistema climático por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero, amortiguando el calentamiento de la atmósfera. 

“El agua posee una increíble capacidad para absorber calor, y es eso lo que está ocurriendo. Si el océano no absorbiera todo este calor, nos encontraríamos en una situación aún más grave” afirma Naciones Unidas.

El problema es grande pero es de los que tiene solución

La ciencia no deja lugar a dudas: las actividades humanas, principalmente por las emisiones de gases de efecto invernadero, han causado el calentamiento global. Según el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), entre 2011 y 2020 la temperatura media de la superficie del planeta ya estaba 1,1°C por encima de los niveles previos a la industrialización.

 

¿Y qué significa esto exactamente? Puede parecer que un grado no es tanto, pero hay que tener en cuenta que hablamos de la temperatura media de todo el planeta, no de lo que marca el termómetro un día concreto. Es un cambio pequeño en apariencia, pero suficiente para influir en el funcionamiento del clima y alterar el equilibrio al que están acostumbrados los ecosistemas. Esto puede hacer que las olas de calor sean más frecuentes o que algunas lluvias intensas y sequías se vuelvan más habituales. Por eso, cada décima de grado cuenta y reducir las emisiones nos ayuda a limitar estos cambios.

Y las consecuencias ya se notan… El cambio climático está intensificando fenómenos extremos en todas las regiones del mundo y afecta a las personas, la biodiversidad y los ecosistemas. El IPCC explica que cada décima de grado adicional de calentamiento hace que estos impactos sean más frecuentes e intensos: olas de calor más largas, sequías más severas, lluvias extremas, subida de nivel del mar y mayores riesgos para la seguridad alimentaria y la salud. Por eso, limitar el calentamiento lo máximo posible importa. Cada décima de grado cuenta, y cuanto antes se actúe, más opciones tendremos para evitar esos escenarios.

Las emisiones, además, siguen creciendo. En 2024 alcanzaron un máximo histórico de 57,7 gigatoneladas de CO₂ equivalentes, según el Emissions Gap Report 2025 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

“Somos la primera generación con las herramientas para acabar con la era de los combustibles fósiles, y la última que puede evitar una catástrofe climática” António Guterres, secretario general de la ONU.

Pero hay algo importante que no debemos olvidar: todavía estamos a tiempo de hacer mucho. Sabemos qué está pasando, conocemos muchas de las soluciones y cada vez hay más formas de cuidar el planeta. Puede que a veces parezca que nuestros gestos son demasiado pequeños frente a un problema tan grande, pero no hace falta cambiarlo todo de un día para otro.

Y queremos que estos tips sirvan precisamente para eso: no para asustaros, sino para animaros a pasar a la acción. Porque cuidar del planeta no siempre implica hacer grandes cosas, sino empezar por pequeños cambios en nuestro día a día, probar nuevos hábitos y compartirlos con quienes nos rodean. Porque sí, el cambio climático es un reto enorme, pero también hay mucho que podemos hacer para frenarlo. Y merece la pena intentarlo.

Así que, aquí van 7 tips sencillos para que el Día Internacional contra el Cambio Climático se quede en algo más que una fecha en el calendario.

1. Haz tu cálculo de huella de carbono

Antes de cambiar hábitos, conviene saber cuáles son los que más impacto tienen en tu caso, y para eso lo más práctico es una calculadora de huella de carbono. No se trata de sentir culpa ni de compararse con nadie, sino de detectar dónde hay más margen de mejora. 

Cómo hacerlo en pocos minutos:

  1. Elige una calculadora gratuita: una opción sencilla es la Calculadora de Greenpeace . Se rellena online y estima las emisiones de tu día a día.
  2. Ten a mano tus datos: te pedirá cosas como los kWh de tu factura de la luz, los metros cuadrados de tu casa y cuántas personas viven en ella, el tipo de calefacción, cómo te mueves y cuánto, cuántos vuelos haces al año, cómo es tu alimentación y cuántas veces comes fuera.
  3. Mira el resultado por categorías: se reparte entre hogar, transporte y estilo de vida. La que más pese es por donde más te conviene empezar: si es el hogar, ve al tip 2. Si es el transporte, al 3. Si es el estilo de vida, a los 4 y 5. 

Un último apunte: son estimaciones, no una medida exacta. Úsalo como una brújula para decidir por dónde empezar, no como una nota que sacar. 

2. Échale un vistazo a la energía de tu casa

Tu casa es uno de los sitios más fáciles por donde puedes empezar a actuar (ahí solo mandas tú). 

Así que… ¿por qué no hacer un repaso rápido? Apaga las luces de las habitaciones vacías, pásate a bombillas LED si todavía te quedan de las antiguas y desenchufa los aparatos que no uses. 

Muchos siguen consumiendo energía aunque parezcan apagados (el piloto de la tele, el cargador enchufado sin móvil), y una regleta con interruptor te lo pone muy fácil.

Con la calefacción y el aire acondicionado también hay que ir con cuidado… Aprovecha la luz natural, ventila en las horas frescas y evita ponerlos a temperaturas extremas. Y échale un ojo a tu factura de la luz, es la mejor forma de ver cuánto gastas y si vas mejorando mes a mes.

Y si quieres ir un paso más allá, mira opciones de energía renovable para tu casa, como una tarifa renovable o paneles solares. Según la ONU, en su campaña “Actúa ahora”, cambiar de una energía de origen fósil (petróleo, gas o carbón) a una renovable en el hogar puede reducir tu huella de carbono hasta en 1,5 toneladas de CO₂ equivalente al año.

3. Muévete de otra manera

No hace falta vender tu coche ni hacerte 20 km en bici mañana mismo. Empieza por un trayecto concreto: el del trabajo, el del súper o el de ir a ver a tus amigos. ¿Podrías hacerlo a pie o en transporte público? Otra opción es compartir coche con alguien que haga una ruta parecida a la tuya. Si ya utilizas alguna de estas alternativas, prueba a incorporarlas en más desplazamientos de tu semana. 

Y es que cambiar nuestra forma de movernos importa más de lo que parece. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, en 2023 los coches y las furgonetas fueron responsables de aproximadamente el 52,4% de las emisiones de gases de efecto invernadero del sector del transporte en la Unión Europea.

Pero hay buenas noticias: nuestras decisiones también pueden contribuir a reducirlas. Según Naciones Unidas, vivir sin coche puede reducir nuestra huella de carbono hasta 2 toneladas de CO 2 equivalente al año, en comparación con un estilo de vida que utiliza el coche.

No hace falta cambiarlo todo de golpe. Puedes empezar por agrupar varios recados en un solo viaje, elegir comercios que tengas cerca o sustituir un trayecto en coche por uno a pie o transporte público. Elige un día para dejar el coche en casa y cuando lo tengas incorporado en tu rutina ¡ve a por el siguiente!

4. Dale una oportunidad a la alimentación sostenible

¿Sabías que lo que ponemos en el plato también influye en el clima? La producción de alimentos genera emisiones de gases de efecto invernadero, y algunos alimentos, como la carne de vacuno, tienen una huella climática mucho mayor que otros, como las legumbres.

No se trata de hacerte vegano de un día para otro. La ONU recomienda comer más verduras, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos y semillas, y reducir el consumo de carne y lácteos, ya que estos cambios pueden disminuir considerablemente el impacto ambiental de nuestra alimentación.

¿Y cómo puedes empezar? Prueba a incorporar más comidas vegetales a tu semana, apuesta por productos de temporada y de proximidad siempre que puedas y planifica tus menús para aprovechar lo que ya tienes en la nevera.

Una curiosidad… ¿Sabías que aprovechar mejor los alimentos también puede ayudar a cuidar el planeta? Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la comida que se pierde o se desperdicia está detrás de entre el 8 % y el 10 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. La buena noticia es que evitarlo está más a nuestro alcance de lo que parece: planificar las comidas, aprovechar las sobras o congelar lo que no vayamos a consumir a tiempo son pequeños gestos que nos ayudan a sacar más partido a los alimentos y a reducir el desperdicio.

5. Alarga la vida de tus cosas

Fabricar ropa, dispositivos electrónicos y otros productos requiere materias primas, aguas y energía, y genera emisiones de gases de efecto invernadero. Por eso, antes de comprar algo nuevo, merece la pena pararse un momento y pensar si realmente lo necesitamos. Hazte tres preguntas rápidas: ¿lo necesito de verdad? ¿se puede arreglar el que ya tengo? ¿Lo encuentro de segunda mano o reacondicionado? Si la segunda o la tercera tienen un sí por respuesta, ya tienes plan.

Hay muchas opciones a mano: tiendas y apps de segunda mano, móviles y ordenadores reacondicionados, talleres de reparación, mercadillos de intercambio… Y si algo ya no te sirve, regálalo, cámbialo o dónalo en lugar de tirarlo.

Un pequeño reto: antes de tu próxima compra, espera 24 horas y pregúntate si realmente lo necesitas. Puede parecer un gesto insignificante, pero consumir de forma más consciente ayuda a reducir residuos y a aprovechar mejor los recursos del planeta.

6. Habla del tema y rompe el hielo

A veces nos callamos porque pensamos que a nadie más le importa el cambio climático o que lo que hacemos no va a servir de mucho. Pero ¿y si resulta que hay más gente preocupada de lo que creemos?

De hecho, un estudio publicado en Nature Climate Change, basado en una encuesta a casi 130.000 personas de 125 países, encontró que el 89 % quiere que su gobierno haga más para combatir el calentamiento global. Además, en 114 de los 125 países estudiados, la mayoría de la población afirmaba estar dispuesta a contribuir a la acción climática.

A veces nos callamos porque pensamos que a nadie más le importa el cambio climático o que lo que hacemos no va a servir de mucho. Pero ¿y si resulta que hay más gente preocupada de lo que creemos?

De hecho, un estudio publicado en Nature Climate Change, basado en una encuesta a casi 130.000 personas de 125 países, encontró que el 89 % quiere que su gobierno haga más para combatir el calentamiento global. Además, en 114 de los 125 países estudiados, la mayoría de la población afirmaba estar dispuesta a contribuir a la acción climática.

Y es que a veces pensamos que nuestros gestos no van a marcar ninguna diferencia. El otro día, un conocido nos contaba que le daba vergüenza pedir que le pusieran las sobras de la comida en un táper porque pensaba que, total, ¿qué iba a cambiar por hacerlo una sola persona? Pero ¿y si muchas personas pensaran lo mismo? Al final, toda esa comida que podría aprovecharse acabaría en la basura. Y quizá lo que no se nos ocurre es que, al pedir el táper con naturalidad, podemos animar a alguien más a hacer lo mismo.

Porque muchas veces no se trata solo de lo que hacemos, sino también de lo que inspiramos a otras personas a hacer. Compartir los pequeños cambios que incorporamos a nuestro día a día, hablar del tema con familiares y amistades o escuchar otros puntos de vista puede ayudar a que más gente se anime a dar el paso.

Y nuestra voz también cuenta más allá de nuestro entorno. Por ejemplo, ahora que se acercan las elecciones, informarnos sobre las propuestas de los distintos partidos en materia de medioambiente y cambio climático nos permite decidir con más criterio. Las decisiones que se toman desde las instituciones también influyen en el futuro del planeta, y el voto es una forma de participar en ellas.

No hace falta convencer a todo el mundo ni tener todas las respuestas. A veces, basta con compartir una idea, dar ejemplo o iniciar una conversación para que alguien se plantee hacer las cosas de otra manera.

Como recuerda la campaña Actúa ahora de Naciones Unidas, expresar tu opinión y animar a otras personas a sumarse también forma parte de la acción climática:

«Habla y haz que otros se unan a la acción. Es una de las formas más rápidas y eficaces de marcar la diferencia»

Porque nunca sabemos cuándo un pequeño gesto nuestro puede animar a alguien más a dar el suyo.

7. Súmate al cambio: en equipo llegamos más lejos

Clean up with good karma projects

Cambiar algunos hábitos de nuestro día a día es importante, pero no tenemos que hacerlo todo por nuestra cuenta. Hay muchas formas de contribuir a la acción climática junto a otras personas. Puedes empezar por algo cercano: participar en una recogida de residuos que tengas cerca, colaborar con una asociación ambiental o apoyar proyectos que protejan la biodiversidad. 

Y recuerda que actuar por el clima no consiste únicamente en cambiar lo que hacemos individualmente. También podemos pedir a las instituciones y a las empresas que tomen medidas más ambiciosas, apoyando iniciativas ciudadanas o participando en consultas públicas.

¿No sabes por dónde empezar? En nuestra web encontrarás un mapa de Clean Ups donde puedes organizar jornadas de recogida de residuos o apuntarte a alguna de las que ya estén en marcha. Reúne a tus amistades, familiares o gente del trabajo y elegid un lugar de vuestro entorno que necesite un poco de cuidado.

No hace falta tener experiencia ni dedicarle todo el día. Puedes empezar con una actividad sencilla, invitar a otras personas a sumarse y compartir la iniciativa para que llegue a más gente. Además no solo estarás retirando residuos: los residuos recogidos se caracterizan y se registran para generar datos que contribuyen a la ciencia ciudadana.

Así tu participación ayuda tanto a cuidar el entorno como a conocer mejor el problema de la contaminación para impulsar soluciones y cambios reales.

Porque como recuerda la ONU:

“La acción por el clima es una tarea de todos y que nos concierne a todos. Nadie puede hacerlo solo, pero podemos hacerlo todos juntos”

Así que ahora que ya sabes estos tips aprovecha este 24 de octubre para dar tu primer paso. Calcula tu huella de carbono, prueba una alternativa al coche, revisa tu consumo, habla con gente de tu entorno y pasa a la acción de manera colectiva. No hace falta hacerlo todo a la vez ¡elige lo que mejor encaje contigo y empieza hoy mismo!

Porque no se trata de que una sola persona lo cambie todo, sino de que muchas personas hagamos lo que está en nuestras manos y exijamos los cambios necesarios para seguir cuidando del planeta y construir un futuro más saludable.