7 cambios pequeños (pero poderosos) para acabar el verano de manera más consciente

Agosto se acaba, septiembre llama a la puerta y, con él, esa sensación de “¿y ahora qué? Pero antes de volver de lleno a la rutina, ¿qué te parece si hacemos un reset consciente? No hace falta hacer un cambio de 180 grados, se trata de pequeños gestos que, sumados, hacen una diferencia real para el planeta y para ti.

Aquí tienes 7 cambios sencillos para cerrar el verano de la mejor manera posible (y con buen karma).

Cenicero de bolsillo: un pequeño gesto con gran impacto

Si fumas, este es probablemente el gesto con más impacto de toda la lista. Según los informes de limpieza de costas de Ocean Conservancy, las colillas de cigarro llevan años siendo el residuo que más se recoge en las playas del mundo, por delante de bolsas, pajitas y botellas de plástico.

Y no es solo un dato global: en nuestro propio programa Clean Up with Good Karma en 2026  se registraron un total de 18.200 residuos (9.047 eran colillas) la mitad de todo lo recogido. 

¿Por qué este residuo es tan grave? El filtro está hecho de acetato de celulosa, un plástico  que tarda alrededor de una década en degradarse, soltando nicotina, arsénico, plomo y otros metales pesados.

Y lo más preocupante es que, cuando llegan al agua, no se quedan solo ahí: varios estudios han demostrado que estos compuestos son tóxicos para los peces, tanto de mar como de río, y que peces, tortugas y aves marinas confunden las colillas con comida y las ingieren, con el riesgo de intoxicación o asfixia que eso supone. 

Y ojo, esto no afecta sólo a quienes fuman en la playa: una colilla tirada en la calle también puede acabar en el mar, arrastrada por la lluvia, el viento o los sumideros hasta llegar a ríos y costas.

Así que la mejor opción, siempre, es reducir o dejar el tabaco (tu salud y el planeta lo agradecerán). 

Pero si aún así vas a fumar, al menos sé consciente de todo lo que puede llegar a provocar ese pequeño residuo que dejas en la arena o tiras al suelo: no es solo una colilla, es una década de contaminación y un riesgo real para la fauna marina. 

¿La solución? Cabe literalmente en un bolsillo: llévate un cenicero de bolsillo sostenible (los hay pequeños, plegables y reutilizables) y no dejes ni una sola colilla en la playa o en la calle.

¡Un gesto pequeño para tu bolsillo y enorme en su impacto!

Antes de comprar ropa para la vuelta, dale una vuelta al armario

Septiembre es temporada alta de compras: vueltas al cole, a la rutina y fondo de armario. Y aquí un dato que citan tanto el Parlamento Europeo como distintos  estudios de huella hídrica: fabricar una sola camiseta de algodón requiere de media unos 2.700 litros de agua, entre cultivo y producción

La cantidad de agua que una persona bebe en dos años y medio” afirma el Parlamento Europeo.

No se trata de dejar de comprar ropa para siempre. Se trata de, antes de añadir algo al carrito, preguntarte si ya tienes algo parecido, quedar con tu grupo para intercambiar ropa o darle una oportunidad a una tienda de segunda mano.

Curiosidad; ¿Sabías que un solo lavado de ropa sintética puede liberar cientos de miles de microfibras de plástico; en algunos casos, hasta unas 700.000?

Elige bien tu próximo protector solar (por ti y por los corales)

Usar protector solar no es negociable, tu piel te lo va a agradecer con los años. Pero no todos los protectores solares son iguales para lo que hay debajo del agua. En 2018, Hawái aprobó una ley pionera en Estados Unidos que prohíbe la venta de productos solares con oxibenzona y octinoxato, dos filtros químicos que varios estudios científicos han relacionado con el blanqueamiento y la deformación de los corales. 

Y no son los únicos bajo sospecha: organizaciones como Coral Reef Alliance añaden a la lista de ingredientes a evitar el octocrileno, la benzofenona-1 y -8, el OD-PABA y los alcanfores de bencilideno. 

No hace falta convertirte en detective de composiciones, simplemente, la próxima vez que se te acabe el bote de crema, busca uno con filtros minerales (óxido de zinc, dióxido de titanio) y que sea “no nano” (>100 nm)  para que las partículas no puedan ser absorbidas por los corales.

Por último, ojo con fiarse solo de la etiqueta “reef safe”: es un término que ninguna autoridad regula, así que cualquier marca puede usarlo aunque el producto lleve alguno de estos ingredientes. Lo más seguro es darle la vuelta al bote y revisar la lista de ingredientes.

Con este tip puedes usar la misma protección de siempre, sin dejar huella en el agua.

¿Te apetece profundizar? Si no leíste nuestro blog de abril, es un buen momento (leer blog): ahí repasamos al detalle este tema con ejemplos de protectores solares respetuosos con el mar. 

Segunda vida para las bajas del verano

Flotadores pinchados, chanclas rotas, la sombrilla que ya no cierra, camisetas descoloridas del sol y cloro… El verano siempre deja víctimas.  

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Antes de tirar nada, piensa en si se le puede sacar una última utilidad en casa: una camiseta vieja o descolorida se convierte en un trapo o bayeta estupenda para limpiar (mucho mejor que comprar bayetas nuevas), una toalla desgastada puede acabar como paño para el coche o para secar al perro, y hasta un flotador pinchado puede servir de cojín improvisado si el agujero no es muy grande.

Si ya no le ves ninguna utilidad, entonces sí, toca separar bien. Y aquí un error muy común: como recuerda TMA, empresa especializada en gestión de residuos, “los balones de playa pinchados, los cubos, los rastrillos, las palas de playa, las colchonetas, etc., no debes depositarlos en el contenedor amarillo. Este contenedor solo es para envases de plástico, envases metálicos y briks«. 

Todo eso va al contenedor gris o directamente al punto limpio, mientras que el textil (bañadores, bikinis, toallas..)  tienen que ir a contenedores específicos de ropa o a los puntos de recogida de ONG, nunca mezclarlo con el resto.

Y si algo todavía funciona pero no lo vas a usar, estará mejor en una tienda de segunda mano que en el fondo del trastero

Cómo te mueves en vacaciones también cuenta

Agosto es el mes de vacaciones por excelencia, y con él llega también el momento en que millones de personas  cogen la carretera casi a la vez. Solo durante el primer fin de semana de agosto de 2026, la DGT preveía 5,6 millones de desplazamientos de largo recorrido por carretera, dentro de un mes en el que se esperan 54,5 millones en total.

Así que si este año ya tienes el viaje organizado, no pasa nada, pero apúntate esto para la próxima vez: cómo te mueves en verano, tanto la ida como la vuelta, es una decisión que cuenta, y merece la pena planificarla con tiempo.

¿Por qué? Según datos de la Agencia Europea del Medio Ambiente, un coche con un solo ocupante emite de media unos 104 gramos de CO2 por pasajero y kilómetro, frente a los 68 gramos del autobús o los 14 gramos del tren. Es decir, moverte en transporte público o compartiendo coche con alguien que hace tu misma ruta  puede suponer una diferencia real en la huella de estos trayectos. 

Y hay otro beneficio: te ahorras los atascos eternos que cada año colapsan las carreteras en esas fechas, y con ellos, las horas de más al volante.


Antes de la compra grande de agosto, abre bien la nevera

Agosto es un mes raro para las compras: viajas, comes fuera más de lo habitual, vuelves de un finde en la playa con la nevera de casa medio vacía y decides hacer una compra sin mirar demasiado lo que ya tenías.

¿El resultado? Muchas veces, es comida que acaba caducando en la nevera o que compras dos veces sin darte cuenta. Y aquí el dato pesa: según el último informe oficial del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), en 2024 los hogares españoles tiraron 1.125 millones de kilos y litros de comida y bebida (un 4,4% menos que el año anterior) pero sigue siendo una barbaridad. Casi el 78% de ese desperdicio son productos que ni siquiera se llegaron a abrir.

El gesto de agosto es de lo más sencillo: antes de irte de viaje, revisa qué se va a poner malo mientras no estás y úsalo o congélalo. Y a la vuelta, antes de irte al súper, echa un vistazo a fechas de caducidad y planifica un par de comidas con lo que ya tienes.

Al final la compra más sostenible no es lo que haces con mejor criterio, es la que ni siquiera llegas a hacer porque ya tenías lo necesario en casa

Lleva tu propia botella reutilizable

Con el calor de agosto, la botella de agua es lo primero que metes en la bolsa de la playa o muchas veces la compras sobre la marcha en el chiringuito. El problema es que esa costumbre, multiplicada por millones de personas, deja huella: según un informe de Ocean Conservancy, las botellas de bebidas de plástico están entre los objetos más recogidos en las limpiezas de costas de todo el mundo, solo por detrás de los envoltorios de comida y las colillas de cigarro.

La solución no podría ser más simple: una botella reutilizable: no hace falta que sea cara ni sofisticada, solo que la lleves siempre contigo, en la playa, en el coche, en la mochila, para no depender de comprar una de usar y tirar cada vez que tengas sed.

Un buen ejemplo es la botella/termo que tenemos en Good Karma Projects: no es solo un producto, es una forma más de financiar nuestros proyectos, ya que cada compra se destina a seguir impulsando acciones, programas y nuestra labor de investigación sobre la contaminación por plásticos en el Mediterráneo. Así que, además de dejar el plástico de un solo uso fuera de tu día a día, con ella también estás echando una mano a que sigamos con nuestro trabajo y objetivos. 

No hace falta seguir estos siete gestos al pie de la letra ni cambiar todos tus hábitos de golpe. La idea es mucho más sencilla: ir sumando poco a poco pequeñas decisiones que repartidas por miles de personas, sí pueden generar un cambio real.

Un cenicero de bolsillo, una compra más pensada, un protector solar que no dañe los corales, una segunda vida para lo que ya no usas, un trayecto compartido, una nevera bien planificada y una botella que vaya contigo a todas partes . 

Ninguno exige sacrificio y todos caben perfectamente en tu rutina de septiembre. Así que, antes de guardar la maleta de verano y volver de lleno a la vuelta al cole, al trabajo o lo que toque, quédate con esto: el mejor momento para empezar a cuidar el planeta no fue ayer, es ahora, y cada gesto, por pequeño que parezca, suma.